Ya
era tarde. Mi despertador me había hecho una mala jugada. Logré observar desde
aquella pequeña abertura alojada en mi muro, un resplandecer que tocaba mi
sien. Carecía de actitud, puesto que no recordaba lo que tenía que elaborar. En
esa enorme parada, recordé lo que con ansias esperaba. Pues el tiempo no me
había tratado bien desde la noche en que perdí a mi madre. Miraba pasar a las
personas siguiendo un futuro incierto, a veces me pregunto si realmente vivimos
o solamente hacemos lo mismo que una persona igual a ti hizo. La realidad era
que esperaba la mejor persona que existe en toda mi vida, ese hermoso rayo de
esperanza que me mantiene cuerda. Javier. Al borde de un abismo. Fragmento
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